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Felicidad Postvacacional

Felicidad PostVacacional

28 ago Felicidad Postvacacional

Con mucha frecuencia, el final de las vacaciones llega con una desagradable sensación de pérdida y renuncia. Pérdida de la posibilidad para movernos sin horario, para conocer sitios nuevos o para hacer lo que nos apasiona de toda la vida, y renuncia a nuestro tiempo,  al tiempo que nos apetecería usar aprendiendo, cuidándonos haciendo deporte o disfrutando de las personas que queremos. Pérdida y renuncia de nuestra preciada  y sensación  de libertad, en definitiva.

Denominados Síndrome Postvacacional a un conjunto de molestias y trastornos físicos y psicológicos que aparecen como consecuencia del final de las vacaciones y de la vuelta a la “rutina” laboral.

El Síndrome Post vacacional es la traducción psicosomática de ese sentimiento de pérdida y renuncia a todo el mar de posibilidades idílicas y añoranzas idealizadas que permanecen en nuestra cabeza los días previos y posteriores de nuestro regreso a la oficina, y que cuando es lo suficientemente intenso y duradero puede dar lugar a una alteración de nuestra salud con síntomas que puede llegar a ser muy desagradables, ya sean físicos (nauseas, vómitos, insomnio, cansancio intenso, dolor de cabeza,…) o psicológicos (apatía, irritabilidad, desmotivación,…).

El origen, la prevención y el tratamiento del Síndrome Postvacacional  están en cada uno de nosotros, en los pensamientos y las emociones que generamos cuando “visualizamos”, “vivimos” y describimos el retorno a la actividad laboral de cada día. Porque así es como nos lo contamos a nosotros mismos y al resto del mundo:

“Hola, Marta, ¿qué tal las vacaciones?”

“¡¡Fantásticas!!. ¡¡No te imaginas¡¡. ¡¡Una gozada!!”

“¡Qué bien, me alegro mucho! Pues, nada, chica, bienvenida a la rutina… ¡Anímate, que ya queda menos para las siguientes!”

Evidentemente, de nosotros va a depender la imagen que formamos en nuestra mente los días anteriores a la vuelta:

 

Imagen 1

Estás tumbado al sol, acompañado de una riquísima Mahou y un libro apasionante, mientras escuchas las risas de tus hijos mezcladas con el ruido del mar, y sueñas con la paella que habéis encargado para las 14:30 en “El Paraíso” y con la suave brisa que te mecía bajo la luz de la luna hace dos noches…

 

Imagen 2

El despertador sonando a las 06:30 h., el embotellamiento odioso n la M-40, el teléfono inmisericorde que no para de sonar, el sándwich frío que te comes deprisa y corriendo, el plasta de Quenio que no para de darme de murga, y a ver cuántos “marrones” me van a caer ya mañana, porque seguro que de tres o cuatro no me libro …

 

Con estas dos “fotos” enfrentadas en nuestra mente, ya tenemos el Síndrome Postvacacional servido.

 

Pero, ¿de verdad ambas son imágenes reales, o lo idílico y lo desagradable que parecen una y otra depende del sentido y la interpretación que le asignamos a cada una de ellas?

 

El tiempo de vacaciones es estupendo porque es “único”, tiene una duración determinada y “cortita”, ponemos lo mejor de nosotros mismos en que lo sea, y, además,  no le asignamos la cualidad de “obligatorio”.  Porque a todo lo que hacemos bajo el cariz de obligación, automáticamente pasa al cajón de lo rechazable, lo molesto y lo monótono.

Pasar 10 años ininterrumpidos en las Seychelles por obligación sería divertido y fantástico … durante los primeros 5, aproximadamente, porque a partir de entonces, no tengáis ninguna duda, empezaríamos a hacer el transvase del cajón estimulante al cajón de “¡ necesito un cambio ya !”…

Por eso, son importantes los mensajes que nos enviamos a nosotros mismos. Imaginaos algo así: “… Que no se me olvide poner el despertador a las 06:00 para mañana. ¡Que bien, ya hace fresquito por las noches! ¿Seguirán cantando los pájaros como hace un mes? Por cierto … ¡fijo que ya puedo ver amanecer durante el camino, con lo que me gusta! Y habrá vuelto casi todo el equipo, así que tendremos que hacer café conjunto con rueda de historias de vacaciones … Que lo pague Manolo, que para eso ha sido su cumpleaños. Mejor incluso, les voy a proponer hacer un café cada día para celebrar algo entre todos. ¡Seguro que les encanta la idea! Además, tengo que hablar con Pedro para contarle las tres cosas que apunté para el nuevo proyecto, y también sugerir algún cambio en la dinámica de reuniones para hacerlas más ágiles y más amenas, que a veces se alargan demasiado, y es bueno que consigamos ser más eficaces; creo que puede ser un reto muy chulo para todos …”.

 

¿De verdad esto “suena” a rutina tediosa, insufrible y antipática?

 

Nuestra percepción de las cosas que nos pasan es una de las claves de nuestra felicidad, y solo depende de los pensamientos que vamos generando y de nuestra actitud.

Decía Viktor Frankl que la única auténtica libertad que tenemos cada día, la que nadie nos puede arrebatar, es decidir la actitud con la que queremos transitar y construir nuestra vida. Es absolutamente cierto.

 

El trabajo puede ser una rutina tediosa o una oportunidad magnífica de desarrollo y crecimiento personal y profesional, en función de cómo interpretemos y aprovechemos las posibilidades que cada día nos brinda.

 

Y esto no es una visión idílica e irreal de las cosas; en absoluto. Seguro que tendremos días malos, e incluso muy malos, porque los días grises o grises-casi negros forman parte de la vida de todos, absolutamente de todos, y forman parte necesaria  de nuestro proceso de oportunidad de crecimiento, aprendizaje y avance.

El Síndrome Postvacacional se produce cuando le adjudicamos al trabajo la connotación de ser una “rutina obligatoria”, en vez de un retorno a una de nuestras áreas vitales que nos proporcionan felicidad y bienestar en nuestra vida,  lo que nos genera una emoción desadaptativa, similar a la que se produce cuando un peligro nos acecha y tenemos que reaccionar para salvar nuestra vida: huyendo, paralizándonos o peleando a brazo partido contra aquello que nos agrede.

 

Los síntomas físicos y psicológicos que se producen a continuación son la consecuencia física y psicológica de los efectos de las hormonas que se liberan para facilitarnos la victoria en esta lucha (Adrenalina y Noradrenalina).       

 

Una lucha contra nuestra visión de la situación,  falsa, irreal e inútil pero un montón de peligros asociados para nuestra salud a corto, medio y largo plazo (malestar, hipertensión, taquicardia, trastornos digestivos, problemas de sueño, disturbios sexuales, ansiedad, …), que podemos y debemos evitar simplemente modificando nuestra percepción.

¿Y cómo se modifica la percepción? Pues el primer paso imprescindible es muy simple “Querer hacerlo”, y para ello es bueno que reflexionemos de las ventajas y los inconvenientes que aporta a nuestra vida esta forma de ver las cosas.

A partir de ahí, y teniendo clarísimo ya que es bueno que cambiemos nuestra percepción, existen algunos consejos muy fáciles de llevar a la práctica que nos van a ayudar mucho para el éxito de nuestra propuesta.

Apunta:

1º    Dale valor a todo lo que tienes en tu vida, por supuesto también el trabajo y lo que te aporta.

A ti en primer lugar, y a partir de ahí, las personas estupendas con quien compartes cada día, y el resto de cosas que te gustan y que te hacen más feliz la vida

2º    Reflexiona sobre tus sueños e ilusiones y cómo el trabajo te puede ayudar y, de hecho,  te ayuda a conseguirlos

3º    Identifica las 10 “rutinas” que más te gustan de tu vida privada y de tu trabajo

4º    Identifica también las 10 “rutinas” que consideras que son claras oportunidades de mejora en tu trabajo y haz propuestas para el cambio

5º    Por cierto, ¿qué elementos del trabajo te encantan y si te gustaría que se convirtieran en “rutinas” diarias? 

6º    Como soñar es gratis …¿Qué te llevarías de casa al trabajo si pudieras? ¿Y del trabajo a casa? Reflexiona bien este último punto que seguro, seguro que si encuentras cosas (vale lo inmaterial, por supuesto J)

7º    Busca cada día un motivo que celebrar en el trabajo (un café es una estupenda manera) y hazlo junto a compañeros

8º    Piensa una causa (seguro que hay diez mil) por la que te mereces un pequeño premio cada día  … ¡¡¡ y regálatelo !!!

9º    Intenta recobrar lo antes posible los horarios de sueño. Una ducha y una infusión antes de meterte en la cama te van a ayudar

10º  Coloca la risa, la sonrisa, el optimismo, el buen humor y la alegría en un lugar protagonista de tu día a día. Cualquier motivo es bueno. Piensa uno … ¡¡ ese es perfecto !! J

11º  Camina una hora o incorpórate al deporte que sueles practicar, pero muévete

12º Y además del ejercicio físico, no olvides hacer ejercicio mental (leer, escuchar música, aprender algo nuevo, participar en actividades sociales,…) porque mejorarán tu cerebro y te preparan para ser más eficaz en el trabajo, pero además te darán las herramientas necesarias para que tu día a día sea mejor.

Albert Einstein decía que podemos elegir vivir nuestra vida como si nada fuera un milagro, o elegir vivirla como si todo fuera un milagro. La segunda, os lo aseguro, es infinitamente más estimulante, apasionante, emocionante, sana y divertida. Y es la que puede transformarlo todo, también el Síndrome Postvacacional, en una maravillosa y  estimulante rutina de creatividad y felicidad.

¿Cuál es tu milagro?

 

Autora: Paloma Fuentes