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El Lenguaje No Verbal de las Emociones: Alegría

Alegría

07 ago El Lenguaje No Verbal de las Emociones: Alegría

 

Bienvenidos aquellos valientes o curiosos que han querido saber cual era la siguiente emoción, o que realmente les ha gustado la primera parte del LNV (lenguaje no verbal) de las emociones.

Vamos a entrar en una mi favorita, y supongo, que es el estado emocional que todo el mundo elegiría, ya que es el que más nos beneficia, tanto a nivel individual como colectivo. Hablamos de la  ALEGRÍA…

        

Aunque nuestro lenguaje asigna significados casi sinónimos a las palabras placer, alegría y gozo, nosotros queremos restringir el termino placer para referirnos únicamente a las sensaciones físicas positivas.

El interés es lo opuesto al aburrimiento. Una persona se encuentra interesada cuando hay algo que la llama la atención. Frecuentemente es algo nuevo. Si es corriente, no es meramente repetitivo. Conviene describir el interés para distinguirlo de la alegría.

La alegría suele venir después del interés. La persona suele estar alegre cuando espera algo interesante, sobre todo si va a aliviarle de un estado de aburrimiento. Sin embargo, éste es solo un tipo de alegría, pues la persona puede estar alegre sin que el interés la acompañe. También es posible estar interesado y de ninguna forma feliz; el interés puede mezclarse con el miedo, como en una situación de terror, o con la ira, como en una de furia.

En las experiencias sexuales la persona puede y normalmente experimenta los tres estados: de placer que proviene de las sensaciones eróticas que preceden y acompañan al orgasmo; interés anterior al orgasmo y felicidad como anticipación del encuentro sexual y contento subsiguiente después de experimentar el orgasmo. Aunque ésta es la combinación posible, no quiere decir que sea necesaria. La emoción que sigue al orgasmo puede ser la repugnancia o la tristeza. O durante la fase de excitación-placer la persona puede experimentar miedo o repugnancia y esto puede matar el interés y abortar el encuentro sexual. O la ira puede coincidir con la excitación sexual y con el placer y puede o no interrumpir el encuentro.

El cuarto tipo de felicidad tiene que ver con el autoconcepto. Algo ocurre que eleva la imagen que la persona tiene de sí misma, algo que afirma o impulsa un autoconcepto favorable. Si la persona encuentra a alguien que la quiere, normalmente se sentirá feliz, no porque espere que la persona le vaya a causar sensaciones físicas placenteras o excitación sexual, sino porque ser querido o amado hace que la persona se sienta bien consigo misma.

La felicidad o alegría varía no solo en modalidad sino en intensidad. Una persona puede sentirse ligeramente feliz y puede experimentar éxtasis o gozo. La alegría puede mostrarse en silencio o de forma visible. Puede ir desde la sonrisa a la carcajada, incluso acompañada de lágrimas. O una persona puede estar extremadamente feliz y no reír.

Las sonrisas que son parte de la expresión facial de la felicidad, frecuentemente ocurren cuando una persona no está feliz. Sonreímos para enmascarar otras emociones o para cualificarlas. Las sonrisas pueden comentar otra emoción que una persona está mostrando, como reír después de una experiencia de miedo para hacer ver a la enfermera que, aunque temerosa, la persona no llorará sino que dejará que la enfermera tome sangre de su brazo. Las sonrisas pueden indicar su misión ante algo desagradable, no justamente a la pena que le han infligido a la persona. Normalmente, sonreír puede ser una respuesta sumisa para ahuyentar el ataque de otra persona. Las sonrisas pueden emplearse también para hacer que una situación tensa sea más confortable. Por último, podemos utilizar la sonrisa para hacer que la otra persona también se ría, puesto que es difícil resistirse a devolver una sonrisa.

 

La apariencia de la alegría. Hay una apariencia característica en los párpados y en la parte baja de la cara, mientras que las cejas/frente no tienen por qué intervenir necesariamente en la expresión alegre. Hay tres modalidades:

  1. los labios pueden estar juntos en una sonrisa;
  2. estar separados, con los dientes y la mandíbula juntos en una mueca; y
  3. la boca abierta y los dientes separados en una amplia mueca. En las muecas con la boca abierta pueden mostrarse solo los dientes superiores o también los superiores inferiores o las encías superiores y/o inferiores a la vez que va más allá de los bordes de la boca. Estos pliegues naso-labiales parecen parte como resultado de echar hacia atrás y arriba los bordes de los labios y son un signo característico de la expresión facial feliz. Además, las mejillas se elevan cuando hay una sonrisa o mueca pronunciada, intensificando los pliegues naso-labiales. La piel que hay debajo del párpado inferior es llevada hacia arriba y se forman líneas debajo de los ojos. También se forman arrugas de pata de gallo en los bordes exteriores de los ojos. No todo el mundo muestra patas de gallo; se hacen más visibles con el paso del tiempo. Las mujeres suelen ocultárselas con el pelo. Cuanto más intensa es la sonrisa, más pronunciados serán los pliegues naso-labiales, la elevación de las mejillas, las patas de gallo y las líneas que hay debajo de los ojos. Cuando la sonrisa es tan intensa que se convierte en mueca, las mejillas pueden elevarse tanto que realmente estrechan los ojos. En la alegría hay también brillo en los ojos.

 

Intensidad. La intensidad de la expresión feliz viene determinada principalmente por la posición de los labios, acompañada del pliegue naso-labial profundo y las líneas más acentuadas bajo el párpado inferior.

 

Mezclas.

 

La felicidad se mezcla frecuentemente con la sorpresa. Ocurre algo inesperado y lo evaluamos favorablemente. Por ejemplo, nos encontramos con un amigo al que no hemos visto durante muchos años cuando entramos a un restaurante en el que el está comiendo. Suele durar muy poco tiempo. La sorpresa está en las cejas/frente y ojos; la alegría en la parte baja de la cara, incluyendo el párpado inferior. Este tipo de expresión facial suele ocurrir si la persona está añadiendo una nota de exclamación a una expresión feliz. También podemos mostrar el entusiasmo o el énfasis de esta forma. O cuando saludamos, para estar seguros de que la otra persona se da cuenta de que es una alegría inesperada el haberle encontrado.

 

La alegría se mezcla con el desprecio, produciendo una expresión de superioridad. En ese caso la boca permanece en la posición de desprecio, pero las mejillas están elevadas y el párpado inferior arrugado a causa de la expresión feliz. La mezcla felicidad-desprecio puede también darse con el labio de desprecio elevado unilateralmente y combinado con un labio sonriente.

 

La alegría se mezcla también con la ira. Muy frecuentemente, empleamos una sonrisa o una ligera mueca para enmascarar el enfado, en cuyo caso la persona aparece feliz, no enfadada. Una sonrisa o ligera mueca a veces aparece después de una expresión enfadada como un comentario sobre la ira, diciendo esencialmente que no es demasiado serio o que no intentamos actuar movidos por la ira o que perdonaremos a la persona que nos ha hecho enfadarnos. En tal caso, la sonrisa o mueca no parece muy auténtica y no está mezclada con la ira sino que la añadimos después.

 

Es posible, sin embargo que estemos a la vez felices y enfadados, cuando disfrutamos de nuestra ira o de nuestro triunfo sobre otra persona. En estos casos la felicidad aparece en la parte baja de la cara y la ira en las cejas/frente y párpados.

 

La alegría se combina también con el miedo. Normalmente la expresión no es una mezcla sino un comentario o un enmascaramiento. Esta expresión de miedo sonriente suele ocurrir cuando, temiendo el torno del dentista, sonreímos por un momento mientras nos sentamos en la silla y comentamos que vamos a hacer algunas muecas pero que soportaremos el dolor. También puede que fracasemos al intentar enmascarar el miedo. Puede ser una mezcla auténtica como cuando estamos a la vez temerosos y felices en una montaña rusa.

 

Autor : Michel Moreno

Fuente : Paul Ekman